La Roca Bilbao

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bodegon rosa pintxo

Una reflexión sobre el Puente y los festivos

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Acabó el puente. Ahora queda la txampa final del año. Una estropada que para los hosteleros supone trabajar duro para asegurar vuestra diversión. Son días de celebraciones familiares, de comidas de empresa, de copas para despedir el año y dar la bienvenida al siguiente.

Aquí nos vais a encontrar con una sonrisa, en La Roca, porque no nos cansamos de decirlo, es por vosotros por los que cada día nos levantamos y abrimos el local y lo hacemos muy a gusto. Somos unos privilegiados por contaros como clientes.

Estos días de puente nos han visitado muchos turistas que han hecho que la Villa no se vacíe. A los clientes tradicionales os han sustituido otros ocasionales que, plano en mano, nos han preguntado por destinos y se han sentido arropado por nuestra gastronomía y hospitalidad. Eso es lo que nos han transmitido. Somos agentes de la proyección turística de nuestra Villa y nos sentimos orgullosos de serlo.

Y ante esto, si nos lo permitís queremos hacer una pequeña reflexión. Antes del puente, Bilbao Turismo nos preguntaba por correo electrónico si íbamos a estar a abiertos en estos días festivos. Para que la Villa ofrezca alicientes y nadie se sienta desatendido. ¡Por supuesto, abriremos todos los días! contestamos.

En La Roca queremos trabajar, y atender a todos esos turistas o nativos, que entran por la puerta y se van como amigos. Turistas a los que les guían las excelentes críticas que sobre nuestro trabajo, nuestra barra de pintxos, los cafés Premium, las copas, los menús, etc. se pueden leer en blogs o en medios de comunicación.

Turistas a los que los taxistas, cuando quieren comer algo a deshoras, les guían hasta nuestra puerta porque saben que nuestra cocina, que está abierta todo el día, se ajusta a cualquier horario, al vasco, al europeo y hasta a los horarios nipones.

Y ahí está el asunto. Desde las Instituciones se otorga a determinada hostelería ampliaciones de horario en estas fechas para que el turista y el local encuentren sus necesidades cubiertas. Se da la circunstancia que otros, los que queremos trabajar, no tenemos esas excepciones. Y, curioso, algunos de los que sí la tienen cierran estos días festivos. Una paradoja. Un pez que se muerde la cola.

A nosotros, además de visitarnos clientes también nos ha visitado una inspección de la policía municipal por no despedir con prisas a unos clientes que apuraban su consumición fuera de horario. Esa es una dicotomía a la que nos enfrentamos los hosteleros; es muy duro decirle a alguien que se dé prisa cuando se divierte. Y hay sanción. Lo aceptamos, de buen grado, que conste. La ley debe ser igual para todos.

Y la reflexión última para nuestros gestores de lo público. Es difícil conjugar todos los intereses público privados pero, este Bilbao nuestro si quiere ser una ciudad dinámica, de servicios, abierta al turismo no se puede quedar adocenada en horarios rígidos y en normas que se aplican sí para unos y no para el resto. Hay que dar una pensada a eso. No puede un organismo público pedirnos que hagamos el esfuerzo de abrir y otro hacer que nuestro servicio se corte abruptamente. No es una cuestión de ganar más, es un asunto de dar mejor servicio.

Perdonad el desahogo. Y ahora, a trabajar, a levantar la persiana y a tratar de hacerlo cada día mejor. Todos. ¡Felices Fiestas!